
Monumento a Cervantes en su pueblo natal
La ciudad de Alcalá de Henares está situada a unos 25-30 kms al este-noroeste de la capital española, Madrid. Sede de una de las universidades más antiguas de España, aquí nació mi gran amigo y maestro Miguel de Cervantes y Saavedra. Claro que es mi amigo, y si tú no has leído El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, entonces no entenderás jamás la grandeza de este mago de la palabra. Y mucho menos entenderás mi amistad especial con él.
A ti te dedico estas líneas, Cervantes, manco, genio y pluma, España de sol y mar, de toros y vinos, de hermosas mujeres y música de embrujos, hasta aquí tenías que arrastrarme–y yo feliz, claro–detrás de tus letras, como si hubieras dejado un caminito con migajas de pan y palabras con tu intensa sazón de prosa de caballería.
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Fachada principal del Recinto Cisteriano, Universidad de Alcalá de Henares
Quijote, ¿qué bolá, mi brother, por fin te casas con Dulcinea o qué?
No, chico, mira, mi Dulcinea se pasa el día entero ahí metida en Internet, bobeando horas y horas en Facebook, y luego se me va pa’ Sears o pa’l Corte Inglés.
Ya lo que estoy es loco… Sí, sí, esto de la Internet me trae loco. Coño, Trelles, déjame explicarte, mi hermano.
Mira, en mi tiempo eran novelas de caballería, Trelles, compadre. Coño, pero es que tú no entiendes, ¡novelas de caballerías! Caballos, praderas, jebas con blusitas bordadas, fabada con jamón serrano y chorizo, copas de vinos, y ya, a las 6 de la tarde, to’el mundo durmiendo. Ahora la cosa es de celular a celular, ¿qué es eso de celular, chico? ¿Qué cosa es esto de los telefonitos celulares, explícame, y los laptops, y los iPads, y toda esa cosa? Oye, mi socio, no puede ser, si yo me acuerdo que en el siglo XVI uno iba al baño con un libro, y feliz, ya. Vaya, ¿cómo tú me a quitar mi librito y darme un telefonito de esos inteligentes? Coño, compadre, no, eso no se hace…
Te entiendo, Quijote, te entiendo, es un problema generalizado. Las escuelas ya no le mandan tareas a los estudiantes para que lean libros, sino para que escuchen las obras condensadas en una peliculita de animados, con un montón de comerciales, que pueden ver en su telefonito o en su iPad o tableta. Y sí, muchas tareas ahora son por Internet, o sea, a través de la red.
Pero ¿qué es eso de tarea por la Internet, compadre? Además, primero que todo, explícame qué cosa es esto de la Internet. Una red, red de qué ¿acaso se van de pesca?
Bueno, Quijano, mira, chico, cógelo suave, por favor. Ya llegamos al siglo XXI, vaya, han pasado unos añitos desde la época ésta de los caballos y las blusitas bordadas. Creo que vamos a tener que seguir fajados aquí, luchando contra los molinos por un buen rato.

Patio interior del Recinto Cisteriano, Universidad de Alcalá de Henares

Parque del Quijote y fachada de la Universidad de Alcalá de Henares

Calle de Alcalá de Henares, en las afueras de la ciudad de Madrid
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Chicoperospérateunmomentico, entonces, vámonos pa’ allá pa’ Cuba una temporada. !Dále, viejo, vamos! Yo tengo un socio en Iberia y mandamos los caballos en Cubana.
Uhm, sí, creo que sería buena idea. Oye, tío, y díme algo ¿allá en esa islita tuya de Juana hay tantas mujeres lindas como dicen? Díme la verdad, Tralla, que luego tengo que volver solo en mi nao. Quise decir Trelles, perdón, no te me azoques, tú sabes que tú eres mi amigo y yo te respeto.
Calla, calla, Quijote, tú no sabes nada… Sancho, ¿qué tú crees, mi ambia? ¿Te embullas, y nos vamos los tres, bueno, los seis, contando los caballos, claro, pal Caribe un rato? Chico, Trelles, yo he oido hablar mucho del Socialismo, cosas buenas y cosas malas. Pero eso de andar por La Habana tan tarde, de madrugada por aquel Malecón, no sé, igual nos puede morder alguna jinetera… o jinetero. ¿Los jineteros cubanos serán como los molinos?
Oye, no, espérense un momento: ¿y mi doctorado qué? Me dijeron que si los llevaba a La Habana de rumba, parranda y jodedera, ustedes me ayudarían a estudiar un doctorado en Lengua Española y Culturas Hispánicas aquí en Salamanca o en Valladolid.
Serénate, Trellito, que yo te prometí que hablaría con el Rey, y yo tengo mi palabra, que cumpliré. Sereno, mira, te voy a explicar… Oye, cantinero, há’me el favor y pónmele otro fino y unas tapitas aquí al pelúo éste… Sancho, busquémosle un caballo a este otro hidalgo.

Coño, Quijote, tú eres un gigante, compadre, de verdad, tú eres un bárbaro, es más, déjame darte un abrazo, mi hermano… Oye, no, no, no, pelúo, échate pa allá, quítame la manito de arriba, y déjate de mariconerías, tío…
Many of my greatest pictures have been taken during an evening stroll. I don’t always have full control over when I will arrive in a gorgeous little town, or a magnificent museum, or an ancient cathedral or university.
As a teacher in South Florida, with the salaries that education jobs pay in the United States these days, when you go abroad to travel the world and learn the history of the countries, and the cultures that surround us, you do it on rather humble means, that is, on a budget, generally speaking, that’s tighter than what I’d desire. And you certainly don’t have all the time of the world, so sometimes you show up when you can arrive and that’s it.

Tienda de artesanía local con un montón de estatuillas de quién, pues claro, del Quijote
But then again, you have to do it. Or else? Or else what? Wait until you’re happily retired and wealthy at 93?
I must enjoy what I’m able to, when I can, because even if you don’t have the financial resources or the freedom of time to come visit any weekend you want, let me assure you that, you surely can make the time, and you surely can find a few extra shillings here and there to cover the essential expenses of air fare, hotel/hostel, and meals for your trip. I have lived with this philosophy for quite a while. And nope, you may not live through great luxuries, but you can live a superb cultural and life experience. So, I’m here now, and I’m so glad I came!
Have you ever heard the old saying that “it’s better to have loved and lost, than never to have loved? Well, it’s something like that. It was better to arrive here at dusk than not visit at all. And let me tell you, it was worth it!
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Ricardo Trelles
