Nostalgias de la Adolescencia

Atención: Contiene lenguaje de adultos.

Cuando era chamaco en Cuba, yo estuve en una escuela llamada “La Lenin.”  Aquel nombrecito le daba un toque de distinción especial, porque era una escuela a la que el compañero Leonid Brezhnev le había regalado no sé cuántos millones de rublos en fondos de asistencia técnica especializada, camiones, yipis rusos, suministros materiales, alimentarios, y hasta laboratorios de química, física, educación laboral, gimnasios, dos piscinas olímpicas, un tanque de clavados, terrenos de basketball, béisbol, canchas de volleyball, etc., etc., etc.  En realidad, era una academia cuyo cuerpo estudiantil, acaso, vivió una infancia y adolescencia privilegiadas, al estilo de una escuela Harvard socialista.

Y con todo ese montón de dinero que se gastaron en construir una escuela grandísima y tan linda y especializada como ésta, con capacidad para entre 4,000 y 5,000 estudiantes, en 6 grados o años (7 – 12, aunque al principio, pasamos el 7mo grado en Ciro Berrios Medina, en Güira de Melena, en mi caso, o en Primer Partido, en San Antonio de los Baños), decía, con una inversión tan grande como ésa, de alguna forma tenían que garantizar que el lavado de cerebro que le dieran a los estudiantes fuera de primera clase.  Después de todo, esos niños y niñas eran el futuro del Socialismo, y algún día saldrían por el mundo a vender la doctrina de Marx, Engels, y Lenin, ¡y de Fidel!      

Ya sabemos qué pasó con la doctrinita aquella invencible.  Se la comieron los ratones, digo yo, porque los aguerridos niñas y niños de la Lenin, y de todas las escuelas cubanas, crecieron y terminaron en la Yuma, o deseando desesperadamente irse a algún otro país.  En fin, de aquellos tiempos nos quedaron cosas lindas también.  Y esta humilde viñeta de los tiempos lindos del pasado intenta precisamente eso, rescatar aquella energía especial de cuando nuestras mentes y nuestros cuerpos, pasaban de la dócil frescura de la niñez a la efervescente felicidad de la adolescencia.

Hay una frase de esta canción de ABBA, que cuando estaba aprendiendo inglés en aquella época, nunca olvidé, “having the time of your life.”  Si me detengo un minuto y miro hacia esa adolescencia, 35 años en la distancia, se ve que en aquellos años comenzábamos a vivir los mejores momentos de nuestras vidas, de alguna forma, la mejor diversión de nuestras vidas, o como se diría en inglés, “having the time of our lives.”

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¡Formando al Hombre del Mañana!  ¡Creando el Futuro del Socialismo!  ¡Adelante con nuestro aguerrido Comandante en Jefe (no Fidel, sino Brezhnev, que era el que ponía el baro), y las victorias y conquistas del Invencible Socialismo!  

¡Coñó, qué clase de película!  Imagínate tú, y míranos ahora por dónde andamos, regados y dispersos por todos los países del mundo.  De todas formas, yo creo que se gastaron bien ese dinero, porque hoy mi generación está mejor educada que las subsiguientes generaciones de la Revolución, que a decir verdad, el joven promedio de esta generación apenas si sabe ya hablar el español decente en las calles.  Lo digo con un poco de dolor y de nostalgia por la buena educación que recibimos no solamente de nuestros padres, sino de nuestros maestros y de nuestras instituciones educacionales.

En un momento en que los extremismos comunistas eran prácticamente un asedio ya a la libertad ciudadana de apenas respirar tranquilo, te vigilaban el día entero, a ver con quién andabas por el barrio, o con quién llegabas a tu casa, si tenías algún familiar en el extranjero, sobretodo en la Yuma, y hasta la correspondencia, estilo KGB o Stassi (RDA).  

Estos fascistas hijosdeputa no han cambiado ni un poquito.  No hace mucho, a una amiga que vive en La Habana, le mandé unas fotografías, fotos de personas, de amigos, de nosotros, de Cuba, nada clasificado, ni de terrorismo, por Dios, nada de eso.  Y según me dice luego ella, o me manda a decir a través de otro amigo, la persona que le llevó personalmente a la puerta de su casa, para entregarle en mano y verle la cara (recurso socialista de la intimidación silente), decía, entregarle el paquete con las cartas y las fotos, fue el mismísimo Jefe de Sector de la PNR, de su vecindario.  No tengo la menor duda de que haya sido así.  Claro, después de experiencias como ésta, a uno se le erizan los pelos de susto, porque el cabrón Socialismo cubano ya cumplió 55 años.  Oye, eso es más de la edad que tenemos muchos de los que leerán estas líneas.  Joder, y todavía sigue la intimidación. 

Cada vez que veo o escucho a un latinoamericano (que seguramente tiene buenas intenciones pero que es totalmente ingenuo e ignorante de la verdadera realidad cubana), o a un español o un francés acomodado que grita “Vivan Fidel y el Socialismo” desde su cómodo apartamento amueblado en un país ricachón de la Unión Europea, entonces me pregunto si esa persona estaría dispuesta a darle su pasaporte y su status de ciudadano libre del país que sea, a un cubano, y que ese cubano/cubana vaya a vivir esa vida tan linda a la Unión Europea, y el bárbaro ingenuo que defendía al Socialismo vaya a “cubrir” a los barrios proletarios de La Habana, a jamarse tremendo cable, sin luz, sin agua, sin huevos, sin azúcar, sin sal, sin aceite, sin pescado, sin pollo, sin leche, sin leche en polvo, sin pan, sin galletas, sin carne, sin jamón, sin frijoles, sin viandas, sin frutas, sin jugos, sin cerveza, sin toalla, sin jabón, sin íntimas, sin bombillos, sin pintura de pared, sin madera para arreglar el piso, o el techo, o la escalera, sin trabajo, sin dinero pa la guagua, coño, sin nada, nada de nada de nada, a menos que lo pagues en fulas, y claro, el gobierno no te paga en fulas, así que tienes que jinetear como un bestia.

Ya me contarán cuánto amor le tienen al Socialismo después de 3 semanas pasando trabajo. Sin guagua, sin TV de cable, sin Internet, sin computadora, sin iPhone, sin nada, vaya, hasta sin vergüenza, porque en Cuba ya no hay Socialismo, ahora lo que hay es un sistema nuevo, llamado “Socio-Salvesequienpueda-ismo.”  Están progresando, muchacho, sí, sí, cómo no, progresando un montón, vaya, eso es apoteósico el progreso tan grande que ha experimentado Cuba en 55 años de Revolución, sí, señor, tremendo progreso que nos trajo Fidel con el tumbao y las doctrinitas ésas de Marx, Engels, y Lenin.  Mira tú cuánta gente intenta escapar de la isla a cualquier costo, para conquistar su verdadera libertad.  Ya me contarás cuán buena es la Revolución y sus doctrinas socialistas cuando su gente se lanza al mar para escapar del horrible Socialismo.  Doctrinas de mierda.

En fin, estamos recordando los tiempos de chamaquitos, allá en la Lenin, bueno, en las otras escuelas también, porque en Cuba había muchas escuelas, y buenas, y claro, nosotros cogimos los años buenos de la Educación en Cuba.  Eso ahora es un desastre, incluída la Escuela Lenin.  Vamos a dejar el disparate del Socialismo a un lado, y vamos a recordar los vacilones de la Recreación, pues en todas las becas había Recreación, o las actividades bailables de la noche del miércoles, o el jueves, o el día que fuera.   Echate el pastillazo éste del gran Billy.  Verdad que el Billy es un salao.

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Hay nostalgias que pesan, nostalgias difíciles.  Algunas se llevan con vergüenza y con buena cara, o sea, con un halo de corazón feliz toda la vida, porque te traen recuerdos hermosos, de una noviecita, de algún cine que ya no existe, de un grupo de amigos que partieron a la Yuma, o incluso, algunos que ya no están físicamente, pero en un final, recuerdos lindos de un pasado que ya no vuelve.

Hay otras nostalgias que se sufren penosamente y sin esperanza de uno poder olvidar algún sinsabor del pasado, porque el pasado, sea como haya sido, ya no se puede cambiar.

Pero ésta que les quiero contar es especial, sí, esta nostalgia es un poco de ambas.  De algún modo es una nostalgia difícil de llevar por la forma en que me trataron, a mí, y a muchos, que a diferencia mía, no lucharon tan fuerte o no resistieron las presiones del aparato socialista.  Antes escribí algo sobre los abusos sutiles y desmanes solapados de la regencia universitaria, y por extensión, de muchos profesores y administradores del sistema de educación universitaria, en el que, si no eras de la UJC y/o de otras organizaciones estudiantiles, te caían en pandilla para hacerte miembro (casi obligado) de la UJC, o te hacían la vida un yogurt.  

También es un poco la nostalgia dulce, poderosa, casi deseada, de los tiempos felices en que no nos preocupaba nada, nada, nada, ni los exámenes, bueno, sí, los exámenes sí, y mira que mi padre se ponía a mirarme estudiar, coño, como un policía.  De algo habrá servido esa disciplina.  Y nada, el fin de semana era para la playa, una salida al cine quizás, luego ir a alguna fiestecita el sábado en la noche, y el domingo de nuevo a la playa, en mi caso, la costa de 70 (lo que hoy queda entre el Tritón y el Acuario de 60), en Miramar, Playa, y luego en la tarde-noche, de regreso a la Lenin.  Nos llevaban al “punto”, o sea, al punto de reunión donde se tomaba la guagua de regreso a la escuela.  

Había siempre un toque de nostalgia.  Las niñas se ponían a cantar alguna cancioncita juvenil, o romanticona, y de repente, se unían 5 – 6 voces femeninas cantando sus alegrías de vuelta a otra semana de batallar.  Algunas se sentaban junticas, a chismear, cositas de que si el noviecito esto, o que si tal muchacho lo otro.  Es una edad de curiosidades inmensas.  Si estás leyendo esto, segurito que tienes ya dos o tres hijos, varones, hembras, y ahora ves estas curiosidades de nuestra adolescencia, y lo ves como una gran oportunidad de educar a nuestros hijos, iluminarlos, orientarlos sobre los peligros, pero a la vez, permitir que descubran lo inevitable, lo “descubriblemente” maravilloso, por sí mismas/mismos.   

Los varones igual nos poníamos a conversar, siempre en alta voz, a veces con tono más macho o hasta chabacano, de que si esta jevita esto, o que si tal jevota lo otro.  Claro, si es que éramos chamacos, y con 13 – 14 años, sólo piensas en que tu amiguita tal está echando unas tetas bellas, maravillosas, y recuerdas todas las veces que la has visto en shorcito en Educación Física y “aquello” entre las patas se le marcaba bien, así apretadito, como un pastelito de guayaba, uyyy ¡rico!  Oye, qué desesperación, tú, en aquellos tiempos, ver así a todos aquellos cuerpecitos hermosos floreciendo y no poder caerles arriba a todas, sí, sí, sí, caerles a mordidas a todas juntas.  Bueno, no, a todas no, a dos o tres, sí.  Y de que lo hicimos, lo hicimos, repito, a todas no, a algunas.  No, y ahora de tembas, también, ¿eh?  Cuidado, que hay dos o tres tembitas de aquellos años a quienes se les puede dar una buena mordida…   (Respeto, por favor).

Vamos, éramos chamaquitos.  Es bonito ahora recordar aquello ahora, pero en aquel momento, así sueltos en la selva, claro, había que competir.   Claro que sí, siempre hay que competir.  Había que buscarse una jevita.  Y si no la consigues al primer intento, con aquellos intrépidos y legendarios talles, “Fulana, yo te quería decir, desde el primer momento en que te ví…,” no importa, si te dan el bate un día, pues dále palante, que ya caerá otra.  Todo llega, muchacho.  Tranquilo, Pancho, tranquilos todos, 14-15-añeros, que aquí hay tetas jovencitas pa todo el mundo, no te apures, que hay comida para todos, es decir, pa los que puedan empatarse con una jevita, claro, no es pa todo el mundo.  Si uno es toro, pues hay que “luchar” las vacas en la pradera, campo abierto.  Es la ley de la Vida.   

Estos son también los tiempos en que ya despertaba el animal salvaje que llevamos dentro los varones (y las hembras también), y claro, siempre competíamos de que si Fulano se echó tantas p…jas, 2, 3 al día, 5, coñó, 7, candela, y claro, hay que comer bien para poder competir contra ese contrincante, o derrocar ese nuevo record.  Cosas de la adolescencia.  No me digas que tú nunca te hiciste amigo de “Manuela.”  No me jodas, por favor…  o es que ya se te olvidó cuando teníamos 12 – 15 años y nos empezábamos a hacer hombrecitos.   Y mujeres, oh, yeah, en esta pachanga entramos todos, unos antes, otros después, pero fue el despertar del animalito que todos llevamos dentro.  El despertar de la inocencia.  Y qué bonito que ahora muchos lo volvemos a vivir aquella inocencia, pero desde afuera, como observadores, en el crecimiento y desarrollo físico, intelectual, y social de nuestros hijos, nietos, sobrinas, o sobrinos.  Todo se repite.  ¡Oh, las cosas lindas de la Vida!   

Bueno, ya, serénate los nervios.  Ya.  No llores más.  Te entiendo.  Sí que fueron tiempos muy lindos, fue una época feliz.  Y mira tú cómo ha cambiado el mundo: ahora, la pachanga es en Facebook y la fiestecita del sábado es, literalmente, en un telefonito, o via Internet, porque los muchachos están pegados al cabrón teléfono inteligente toda la fiesta, de verdad., toda la noche.  ¿Tú puedes creerlo?  Los muchachos, y los tembas también, ¿eh?, sí, sí, sí, todo el mundo en el telefonito, en la Internet ahí viendo jevas encueras.  Y ya todos los tembas también han formado la pelotera y el rumbón a través de Facebook y Twitter.

Coño, asere, ¿qué es eso de estar viendo porno en el telefonito?  Encuérate con la jeva en tu cuarto, o véte pa’ atrás de un matorral en un barbecue en Miami, o una vieja casona de la Habana Vieja, lo que quieras, pero no te pongas a ver porno en el teléfono, ¿qué cosa es eso, asere?  Vaya, vas a terminar con miopía.

Oye, con lo lindo que era aquello de echar un talle, conversar con una jevita, invitarla al cine, todo oscurito aquello (el cine, no sean malpensados/as), apretujarse el esqueleto allá arriba en la última hilera de butacas del cine, en una película fuácata, un clavo ruso de esos que nadie fuera a ver, de modo que el cine estuviera bien vacío, y no hubiera tantos curiosos ni mirones acechándote ahí en medio de los “trabajos de ingeniería” en que estuviera enfrascada la parejita.  Eran tiempos diferentes, compañeros, podía y debía uno “vivir” la cacería, vivir el momento, ese momento de las miradas, la cogidita de mano en el Coppelia, cargar a la novia en la playa, al vaivén de las olas del atardecer, vivir esas dos o tres semanas (o meses) de la conquista, del talle, la salidita al cine, ir a la playa en grupo y luego regresar ya tarde en la noche, todavía sin probar un bocado de carne de Yatúsabes…. no, hombre, claro que sí, eran tiempos diferentes.  Era lindo todo aquello.

Hoy en día los chamacos en el college tienen un montón de pornografía y mierda en el telefonito inteligente.  Ya con tanta comercialización del sexo, y tanto libertinaje, creo que ya se esfuma un poco la gracia de la conversación directa, frente a la novia/o, se esfuma un poco la magia de las miradas, los ademanes, los suspiros, los silencios románticos, los bailes apretaditos sin llegar a ser irrespetuosos en público.  Definitivamente, con tanto apurillo y tanta premura en este siglo XXI, se esfuma lentamente el encanto de la caza, la emoción de la cacería.

Bueno, no, quizás no.  Quizás siga ahí ese encanto, sólo que nuestro tercer ojo lo ve diferente.  Igual la verán ellos y ellas, los jóvenes de esta generación,  la magia y el encanto de la caza, de un modo diferente que nosotros, pero seguro que la gracia y el encanto sigue ahí para ellos, a su modo, porque son las cosas maravillosas de la vida que sólo se pueden ir descubriendo despacito.

Bueno, ya, sécate las lágrimas, socio, no llores más, y coge aquí, un poquito de pantalones campanas de finales de los ’70s.  No, y luego los ’80s, oye, esos sí fueron los mejores años. Coñóoooo, qué clase de tiempos aquellos.  ¡Cuántos vacilones y cuánta jodedera!  ¡Oye, la verdad, afortunados que fuimos de vivir a full aquellos años felices.!

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El asunto es que en una ocasión, ya en 10mo grado, nos acusaron a un grupo de estudiantes, y a mí, de salir con una muchacha “gusana,” así era como les decían, “una escoria.”  Corría el año de 1980, y en abril de ese año se había dado un problemazo en la Embajada de Perú.

Joder, eso de salir con alguien a quien hayan acusado de “gusano” no es nada bueno, o nada que te pueda ayudar.  Salir con la persona no, el que te acusen en público de que saliste con una persona “gusana” sí, eso sí era casi una sentencia de muerte bajo el Socialismo, no importa que tengas 15 años.  Vamos, ahora eso se lo pasa uno por el forro muy pero que muy campantemente, vaya, a cualquiera, incluso a los chivas del gobierno y a los dirigentes de cualquier empresa o ministerio, le entraría por un oído y le saldría por el otro.

Pero en 1980, eso era prácticamente una sentencia de muerte, a juzgar por tanta basofia y extremismo del gobierno, y además era imposible casi librarse de tal acusación, imagínate tú, en medio de toda la reacción por lo de la Embajada del Perú, y con toda la efervescencia política de los extremistas del Partido Comunista y la Unión de Jóvenes Comunistas, y todas las mierdas comunistas que había en Cuba, que eran muchas, la CTC, la FMC, los CDR, la ANAP, el MINFAR, el MININT, el DSE y Villa Marista, la JUCEPLAN, el PCC, la UJC, como dije, el esto y el lo otro, una bola de mierdas comunistas que habían permeado el sistema de dirección administrativo de la nación, político administrativo, como le decían estos extremistas.

Finalmente, quiero regalarles hoy esta bella canción, una de las que más recuerdos me trae de aquella época, nostalgia pura y dura de una adolescencia muy, muy, muy feliz con algunos momentos muy. muy, muy difíciles.

Se la dedico en especial a Eneida Gorrín.  No estoy listo para contarlo todo, pero fue injusto lo que nos hicieron.  Ella se fue para el Norte.  Hizo muy bien.  Yo me quedé en la Lenin, los pocos meses que pude sobrevivir después.  También hice bien en quedarme en Cuba, pues era ésa la vida que debía vivir y la que yo quería.  Sin esa adolescencia y esa juventud vividas tan intensamente en Cuba, no sería quien soy hoy.  Pero al final, ya no de niños, pues crecí, y me fui.  Y nunca más la ví, a Eneida.  Espero que sea feliz.  Pero fue la primera niña, o la primera estudiante de la Lenin, que pidió la baja para irse del país, y la primera a quien se le hizo un acto de repudio, no público, pues no se tenía experiencia haciendo estas barbaridades, sino muy solapado, silente, en secreteo, sus amigas se distanciaron, nadie la fue a ver, nadie le “podía” hablar, o llamarla, por gusana, porque era una “escoria,” y todas esas cosas y nombretes tontos y vacíos que decían.

Pero hubo un par de cojonudos que tiraron a un lado los designios de la farsa socialista, y fueron a ver a sus amigos, aún en los tiempos difíciles en que eran “nocivos” o era peligroso ir a verlos.  Sí que algunos tuvieron cojones.  De que los tuvieron, los tuvieron.  Bueno, el Destino tuvo la última palabra, y ya sabemos de qué estaba hecho el Socialismo. ¡Cuánta falsedad y cuánta injusticia!

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Se la dedico a todos mis compañeros de beca, allá en la Lenin.  Se la dedico a los amigos que ya partieron, aunque muy jóvenes, y a los amigos que quedan, y que hoy siguen luchando, en Cuba, en Miami, en España, en México, en Canadá, en Europa, y Asia, en Africa, en América Latina.  De veras, el Socialismo nos dividió terriblemente, y más que a nosotros como individuos, nos dividió a todos, como familia, en cada familia y en general, a la gran familia cubana, que hoy vaga por el mundo esperando que se caiga Fidel para o bien regresar, o bien sellar un capítulo triste de la historia de Cuba por tanta migración obligada, política, económica, de reunificación familiar, o de lo que haya sido.

Y se la quiero dedicar a los que, como yo, sufrieron el abuso encubierto del Socialismo, a todos mis amigos gusanos que tuvieron los cojones de decirle NO a los lavados de cerebro de la FEEM, de la FEU, y de la UJC.  Esta es pa los gusanos, pero no los que eran de la UJC y luego se cambiaron de bando, y ahora son gusanos (y claro, con todo derecho, porque además, el haber reconocido los errores y las estupideces del pasado tiene un mérito, supongo, mientras no le hayas hecho daño a nadie).  No, pero no, ésta es pa’ los que eran gusanos de verdad, como yo, camuflados (a la fuerza) en la coraza de nuestros padres y familiares “integrados” a la Revolución, que era como estaban casi todos los padres.

A los que odiábamos los desmanes del aparato seguroso, y los abusos de los chivas asquerosos que echaban pa’ alante hasta a su madre, a los que tuvimos el valor de rebelarnos, aunque fuera en silencio, y salir a visitar a una gusana, o escribir cartas a los amigos del Norte, o poner la decencia humana y la vergüenza de patriotas por delante del miedo al abuso del Socialismo.   A los que no vendieron su vergüenza.

¡Qué clase de tronco de mojón tan grande el Socialismo de mierda de Fidel y su camarilla!

Se la dedico a los gusanos como yo, escondidos, que tuvimos que luchar, cojones, a capa y espada, contra la fuerte corriente, y tuvimos que luchar contra la chivateria barata y la mariconada constante de que nos echaran pa’ alante por escaparnos, y por oir música enemiga de los Beatles y Bee Gees y Rolling Stones y Billy Joel en las estaciones de FM yumas, la WGBA, y por todas las gusanerías y disparates de la adolescencia que hicimos y por todo lo que injustamente nos criticaron y por lo cual, casi, casi, hasta nos queman en la hoguera.

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Nos hizo mucho daño el Socialismo, la verdad.  Sí, señor.  Nos lo vendieron como una cosa, y era otra, muy pero que muy diferente.  Nos enseñó mucho por un lado, cierto, lo admito, pero no necesariamente porque debiéramos haberlo aprendido, sino porque tuvimos que aprenderlo a la fuerza, aprender a sobrevivir entre consignas socialistas y necesidades económicas extremas, mientras las potencias de la Guerra Fría se repartían los territorios del mundo en sus respectivos castillos, la Casa Blanca y el Kremlin, y a los pobres cubanos nos tocó, en contra de la lógica de la geografía, aliarnos a un poderoso contrincante que al final, igual, nos daría la mala noticia del siglo de que ya no nos podrían seguir manteniendo, cuando llegaron el Glasnot y la Perestroika.  

Por cierto, mi Amada es griega, y habla griego, claro, y ruso, y español, además de machucar otras lenguas indoeuropeas.  El caso es que ahora que ha leído esto, me corrige lo de “el” Glasnot, que supuestamente el artículo no debe ser “el” sino “la.”  Yo creo que está claro para todos que la Perestroika es femenino.  Creo también que antes, en Cuba, cuando hablábamos de estos temas en los años ochenta, en algún momento se fue dejando a un lado el artículo “la” o “el” cuando nos referíamos o se comenzaba a hablar de Glasnot y la Perestroika, o incluso de el Glasnot y la Perestroika.

Bueno, pues acepto la corrección (espero no se convierta esto en una crítica constructiva socialista de la UJC, please), en serio, acepto la corrección, porque aunque yo estudié ruso el año que estuve en los Camilitos, en realidad no sé nada de ruso.  Bueno, parece que el artículo que introduce a Glasnot es femenino, tanto en ruso como en español, y como buen perdedor, lo admito, me equivoqué, y lo corrijo.  ¿Me das un beso a cambio de aceptar mi derrota?

En serio, para mis amigos lingüistas, traductores, intérpretes, profesores de lengua y gramática, escritores, presentadores, vendedores, habladores, conversadores, troveros, parlanchines, mentirosos, mueleros, descargosos, cotorros, complejo-de-vitrolas, y gritones del dominó, atención todos, tomad nota: se dice LA Glasnot (significa “transparencia”), es femenino, y se dice LA Perestroika (significa “reestructuración”), y sigue siendo femenino. OK, gracias, compañera, tavárich, taváricha, no sé, tavárichesvskaya.  Ñó, candela con el ruskago yazikia.  Chica, por cierto, ¿no tendrás por ahí que me prestes, el último número de Novedades de Moscú?  O una Sputnik igual me sirve…

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Un recuerdo que nunca morirá

Esto que voy a decir sé que sonará un poquito chovinista, y claro, al final, cada estudiante probablemente defienda a su secundaria, o a su pre-universitario, o a su escuela al campo, o a su facultad en la universidad, como la mejor escuela de todos los tiempos.  Es lógico, es humano, y es justo, porque en esa escuela, cada estudiante pasa, o pasamos nosotros, todos, algunos de los mejores años de nuestras vidas.

Oye, pero no hay duda de que la mejor escuela del planeta era mi Escuela Lenin.  Se acabó. Si tienes alguna queja, escríbele una carta a Fidel con todas tus quejas y sugerencias.  Ya, sí, sí, pa que te desahogues.  Fidel, Brezhnev, el otro comemierda, ¿cómo se llama?  Maduro.

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Esta es nuestra Escuela Lenin, en las afueras de la Ciudad de La Habana. Juega con el mouse ahí un ratico (haz zoom out), para que veas a la Lenin, en la Carretera El Globo:

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En este mapita de abajo, no es difícil localizar la zona aproximada de las dos escuelas satélites en que pasamos el 7mo grado, en San Antonio de los Baños, y Güira de Melena.

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provincia de artemisa cuba

Oye, ¡cuántos recuerdos!  Ver un mapita ahora y recordar el trayecto de aquella guagua que nos llevaba de vuelta a la Lenin, el domingo en la tarde, o de salida de pase, el sábado en la mañana, todos a casa.   A veces nos daban, excepcionalmente, un pase el viernes en la tarde, oye, aquello nos hacía tan felices, un día más, apenas un día, sí, un diíta más… ¡Cuántos recuerdos bonitos!

Hoy te quiero regalar a ti, hayas estado en la Lenin, o no, este video de la Escuela Lenin.  Es de una generación más reciente, pero es la misma escuela Lenin que llevo en mi corazón.  Ojalá lo disfrutes.  Mi generación o nuestro curso comenzó el primer año de la Lenin en dos ESBECs (Escuela Secundaria Básica en el Campo), en agosto-septiembre de 1976 (7mo grado).  Estas dos escuelas eran “Primer Partido,” en San Antonio de los Baños, y la mía, o donde yo estuve, “Ciro Berrios Medina,” en Güira de Melena, ambas en las afueras de la Ciudad de La Habana (ver mapa), en la jurisdicción de Habana Campo, que luego se conviertió en la provincia La Habana, y que es hoy la provincia de Artemisa.

Nuestra generación, específicamente, mi curso, comenzó en 1976 y terminaría el 12 grado en 1982.  Muchos quedamos a través del camino.  Los botaron, o nos fuimos, antes de que nos botaran de ahí.  La gran mayoría terminó su pre ahí, y hoy andamos todos dispersos por todo el mundo, cada uno con su vida y sus familias y sus propias experiencias.  Pero con una experiencia en particular, única, hermosa, irrepetible, inolvidable: los años jóvenes que pasamos juntos en la Escuela Lenin.   ¡Que Viva la Lenin!

No Lenin, fíjate, yo no dije “Viva Lenin,” OK?  Vaya, no te me confundas, que no es lo mismo una pelota de cuero china, que una china encuera en pelota…

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Y bueno, al final, creo que triunfamos individualmente, en cada una de nuestras vidas, a pesar de los desmanes del Fidelismo, con todo su culto a la personalidad, y todas las prohibiciones para con el pueblo de nuestra bella isla, y el burdo enriquecimiento ilícito y la abundancia malhabida que gozaban sus gobernantes.  

Bueno, ya en Cuba se puede escuchar música yanqui, y como están desesperados por los dólares de las remesas de Miami, de España, de Canadá, de toda Europa, pues ahora de repente son muy pero que muy bienvenidos Gloria Estefan, Celia Cruz, y Willie Chirino.  Pero de verdad que hay que tener la cara de guante pa’ botarte de tu tierra, y luego darte “la bienvenida” de nuevo, sólo por tu dinero.  Bueno, ¿qué más se puede esperar de la hipocresía del Socialismo?   

Al final de la jornada, en nuestra adolescencia había tantos y tantos temas que de alguna forma nos preocupaban o nos quitaban el sueño, y bueno, al cabo del tiempo, luego intercambias notas de los caminos recorridos, de las farras vividas, de los escollos rebasados, y de los problemones que nos cobraron alguna que otra penalidad en esta vida, y hablas con los amigos del pre Pablo, en Miramar, y los amigos del pre Saul Delgado, del Vedado, o del pre del Cerro, o del Villena, en Playa, y de todos los pre y todas las escuelas, y de la Facultad de Lenguas Extranjeras, y de la gente de Derecho, y de la CUJAE, y de todas las facultades, y te das cuenta de que al final, todos tuvimos derroteros similares, y muchos de los huecos en el camino fueron igual retos comunes para todos.  Y qué bien que al final, a pesar de los matices difíciles de cada historia, y de las penas y los retos, hemos sido acaso felices.

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Si no funciona el link anterior, seguro que fue algún hijoeputa de la Seguridad del Estado en Villa Marista que no deja ver el video.  Aquí hay otro video volao de verdad.  Abajo Fidel.

Te estoy diciendo que el “seguroso” con shorcito y celular, y la mordaza del G2 están en Miami que hacen ola, muchacho.  Ojalá que no nos jodan ahora la musiquita de YouTube.

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En fin, si ya se puede disfrutar de la música enemiga, sin que te tilden de “enemigo de la Revolución,” coño, chico, entonces ya podemos relajarnos y disfrutar de este pastillón country-rock gusano de verdad, una de mis canciones favoritas de todos los tiempos, de uno de los grupos de rock yumas más salvajes que hayan pisado la faz de la Tierra.

¡Abajo el Socialismo!  ¡Abajo Fidel!  (¡Fascista hijodeputa!  Oye, tú, que no se acaba de marchar de una vez el viejo singao éste, cojones!  ¿Hasta cuándo va a durar la revolución sucia de mierda ésta?)

¡Abajo la Revolución!  ¡Viva el Diversionismo Ideológico!  ¡Vivan Dipeipor* y Led Zeppelin!

Saludos a todos los amigos de la Lenin, de los Camilitos, del Pre Pablo, de la Facultad de Lenguas Extranjeras, de Cubatur, y saludos a todos mis amigos de la adolescencia, ya sea que fueran gusanos originales, o gusanos convertidos, no importa, nunca es tarde si la dicha es buena.  Rico, ¿eh?, se siente bien la gusanería ésta, ¿verdad?  Saludos a todos los amigos.

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Ricardo Trelles                                                                                                                                     Washington, DC – Miami, FL

* Dipeipor es la pronunciación en cubano, de Deep Purple, un grupazo de rock inglés.  Si no lo conoces, oye, deja la UJC, que no te está haciendo bien, OK?  Déjala ya, fíjate, ya.  ¡Abajo la UJC!  ¡Abajo Fidel!    

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About Ricardo Trelles

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2 Responses to Nostalgias de la Adolescencia

  1. Pilar's avatar Pilar says:

    Hola Ricardo me llama pilar y buscando dates sobre la esbec primer partido trapeze con su articulo Muy interesante por cierto, me gustaria saber si usted recuerda exactamente donde estaba situada primer partido porque queria buscarla en el google map , gracias pilar

  2. Hola, Pilar. Disculpa la tardanza en responderte. Las escuelas “Primer Partido” y “9 de Mayo” fueron los centros de transición hacia lo que sería el sitio definitivo de la Escuela Vocacional “Vladimir Ilich Lenin,” o como se le conoció luego, la Lenin. No sé si habías nacido aún, pero por aquellos años, el presidente soviético, Leonid Brezhnev visitó Cuba, e hizo una donación de un montón de dinero para la construcción de la escuela Lenin, y programas académicos avanzados, laboratorios, salones de clases especializados, gimnasios, piscinas, etc. La escuela Lenin se inauguró oficialmente con la visita de Brezhnev en 1974.

    Desde su comienzo a principios de los años 1970s en La Coronela (oeste de La Habana), hacia la nueva localización de la Escuela Lenin, en las afueras del Parque Lenin, al sur de la provincia Ciudad de La Habana, estas dos escuelas en Habana Campo, fueron el trampolín, o la transición, en la que estuvimos el 7mo grado los alumnos que entrarían a la Lenin del Parque Lenin, es decir, la Lenin en su sitio definitivo, en 8vo grado.

    Hubo varios cursos en aquellas dos escuelas, y tengo entendido que tuvieron estudiantes de 7mo grado solamente. La escuela “Primer Partido” estaba situada en las cercanías de San Antonio de los Baños, en Habana Campo, y tomó su nombre de la creación del primer Partido Comunista de Cuba, allá en la década del 20, con Julio Antonio Mella, Carlos Baliño, y otros líderes universitarios y de los sindicatos obreros. Bueno, ésta es la historia que nos contaron mil veces en la escuela en Cuba. Coincidentemente, el año en que inauguraron estas dos escuelas, 1976, fue el año en que se celebró el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, entre el 17 de dicimbre y el 22 de diciembre de 1976.

    Algunos de los alumnos de estas escuelas destacadas por los líderes revolucionarios, y muchos pioneros de otras escuelas, cuidadosamente seleccionados para la ocasión, hicieron un “asalto” simbólico a ese congreso en el Teatro Karl Marx, en La Habana. Boberías de esas de los líderes revolucionarios pa’ lavarle el cerebro a los niños nacidos con la Revolución. Yo fui uno de esos alumnos que “asaltó” con pañoletas y vítores y consignas, aquel Primer Congreso del PCC, y claro, como son las cosas de este mundo, mira donde terminé, en Miami, después de haber vivido una bola de años la farsa del Socialismo. Y como yo otros cientos, miles, de alumnos y colegas de la Lenin, que hoy viven felices en la Yuma, en España, en México, en Canadá, y otro montón de países hacia nos pudimos escapar de los desastres y desmanes de la Revolución.

    La escuela “9 de Mayo” tomó su nombre de la fecha en que el nazismo fue derrotado en Alemania, el 9 de mayo de 1945, cuando las tropas soviéticas, norteamericanas, y francesas, triunfan en Berlín, y termina la contienda en Europa. Todavía quedaría el final de la guerra para unos meses más tarde, cuando el 6 y el 9 de agosto de 1945, los EE.UU. dejan caer sobre Hiroshima y Nagasaki sendas bombas atómicas que ponen fin al imperio japonés, bueno, a la hegemonía y poderío militar del Imperio del Sol Naciente, pues todavía tienen un emperador en Japón, un príncipe de la Corona.

    Esta segunda escuela estaba localizada en las afueras de Güira de Melena, en Habana Campo, y fue re-nombrada luego “Ciro Berrios Medina” en honor a un joven soldado cubano caído en la Liberación de Angola, en 1975. Cuba envió a muchos jóvenes a estas guerras en Africa, como una muestra de apoyo solidario con los países y gobiernos de izquierda en el continente africano, y lamentablemente, muchos soldados murieron, o regresaron lisiados a Cuba, o locos, como conocí yo un par de casos por el barrio. Era una forma de pagar con “muertos” las migajas que nos daba la potencia soviética que nos apadrinaba. Es triste reconocer esta realidad hoy, pero en aquellos momentos, lo veíamos como un gesto de gran heroicidad. Y si las madres que perdieron a sus hijos en las guerras de Africa, vieron cómo vivían y viven los pinchos y los burguesones protegidos por el gobierno y todos los grandes acomodados del Socialismo, entonces estoy seguro de que no apoyarían nada aquella causa. De hecho, mucha gente que un día defendióo al Socialismo, hoy lo aborrece.

    Ya sé que no me preguntaste nada de esto, sino sólo cómo buscar en Google Maps la escuela “Primer Partido,” pero como viví todas estas cosas en carne propia en esa escuela (“Ciro Berrios Medina”), ese año de 1976-77, pues me veo en la responsabilidad de contarte estas cosas con el lente justo y neutral de alguien que favorece la verdad. Si eres de las que un día defendió o todavía defiende al Socialismo, espero que mis palabras no te ofendan, pues son la verdad. Si eres gusana, como yo, oye, a estos bandidos les va quedando poco ya, y yo rezo por que se caiga “el tipo” mañana mismo. O que lo tumbe un cubano con eso de lo a Maceo le sobraba.

    Si vives en Cuba y tienes acceso a una cámara digital, y si un días visitas alguna de estas escuelas, quizás puedas hacer un fotoreportaje, con un enfoque profesional, acaso de periodismo independiente, para algún medio de prensa cubano, o extranjero, o revista digital, o periódico en papel, da igual. La libertad de prensa y la libertad de expresión van llegando a Cuba con paso lento, pero seguro, con cada voz que se alza ante el mundo, que cuenta la realidad cubana al mundo, con respeto, pero con la verdad. En las universidades, en las calles, en las fiestas, en la cena en familia cada noche, con cada cubano frustrado y protestando, nos acercamos cada día más al final de la dictadura de Fidel y Raúl. Como dice Willy Chirino, “nuestro día ya viene llegando.”

    Si vienes a Miami un día, hay un grupazo gigante de ex-alumnos de la Lenin, que a menudo se reunen en diferentes lugares del sur de la Florida. Si visitas http://www.LaLenin.com, allí hay montón de estos estudiantes.

    Ojalá estés bien, Pilar, y que pases un bonito fin de año. Felicidades y Bendiciones para ti y para tu familia. Y que se acabe pronto, y sin guerra, la desgracia del pueblo cubano, que se acabe de una puñetera vez esta larga pesadilla que ha sido para los cubanos el fallido experimento del Socialismo.

    Ñó, tremenda trova que te he metido. Bueno, Pilar, no más. Saludos nuevamente. Y repito: ¡Abajo el Socialismo!

    Ricardo Trelles
    PO Box 22466, Tampa, FL 33622

    postdata: la respuesta a tu pregunta. Chica, hace tiempo busqué las dos escuelas en Google Maps, pero nada, tampoco las encontré. Creo que las conviertieron en escuelas del pedagógico, para formar maestros. Con una dirección, no sé, Km 6, Carretera de El Cajío, debes encontarlas.

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